domingo, 29 de diciembre de 2013

Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos.

Mi taza de café se quedó fría esperando a que te sentaras al otro lado de la mesa. El otoño no dejó títere con cabeza, pero la función no se suspendió. La sonrisa por bandera y el corazón en un puño; siempre cambié el corazón por las tripas. Desde que no estás le das vida a todas las caras inertes de la ciudad, que me susurran que no volverás a plantarme un beso en las entrañas. Si supieras cuantas veces nos hemos enredado en la vigilia y en el engaño del sueño y cuantas palabras han muerto por ti. Más de una vida me he pasado buscando tu sonrisa, gastaría otra volviéndola a buscar. Me pregunto si he sido amor en cuarto menguante o en cuarto creciente, o en tu cuarto simplemente;  si me recuerdas cuando pasas por ciertos lugares o miras otros ojos que no son los míos, si querrías que lo fueran para perderte en ellos un ratito más. Mientras, juego con las dudas, tú con los silencios...y así el tiempo y el espacio hacen aquello de olvidarse de tus rasgos, de tu silueta entre mis dedos, hasta de tu acento. Lo que no sabe el tiempo es que todas las noches de bohemia siento de pronto aquello de "que jodido no poder respirarte el alma, que triste nuestro silencio".

domingo, 22 de septiembre de 2013

Tú tan verso y yo esta noche tan poeta.



Tú, que anclaste tu sonrisa a mi lista de excesos. Tú con tu boca, yo con mis ganas; ganas de desnudar tus ideas y llenar tu dorso de mis huellas.
Tu espalda que es eterna; mis noches que no mueren si antes no le meto mano a un febril "nosotros"; nosotros que no somos, pero tú eres mi viaje más ansiado. Tú, tú que me miraste y mi sonrisa cómplice, mi respiración entrecortada después; después un beso de esos, de esos que te mueven hasta las pestañas.Yo, que dejo suceder las cosas para que solas sucedan, para que sucedamos de nuevo en un "mi contigo", mientras, las sucesiones de este "sin ti" agrían mis tardes vestidas de dudas; dudas que se tambalean en mi lengua, que las trago y sigo, como si se trataran de algún fármaco para poder dormir, para no soñar.
Versos en los que te leo, labios que solo esperan a los tuyos, pero que callan porque son cobardes. Y así, mientras parece que no espero, a cientos de kilómetros aguardan estas palabras calladas que tienen como rima el sabor de la primera sonrisa que me declaraste.